miércoles, 13 de octubre de 2010

Para abrir el debate: ¿Movimiento o Transversalidad?

Estimados compañeros:
Pueden acceder al artículo de Norberto Ivancich "¿Movimiento o Transversalidad?", clickeando el título o en la dirección: http://www.croquetadigital.com.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=26&Itemid=53
Este artículo, que tiene más de seiscientas visitas en la página Croqueta Digital, de Javier Fevre, es un texto elaborado en el año 2003.
La importancia del texto reside en la discusión que da Ivancich sobre la supuesta disyuntiva que se plantea en el título (más allá de los aspectos coyunturales y los posicionamientos de diversas figuras políticas en ese momento).
Nuevamente, el agradecimiento a Javier Fevre.

7 comentarios:

  1. Aspectos relevantes a tener en cuenta según lo señalado por María Esther Prado en el texto de Norberto (compañera de Carta Abierta):

    a) "Comenzar a entender si hay una nueva forma de acumulación de poder, o mejor dicho, de construcción de autoridad política";
    b) "Ya no contamos con los grandes partidos de masas...";
    c) "... personalización de la política...";
    d) "Lo que importa en las candidaturas provinciales es si el candidato será el gobernador en funciones o un delfín promocionado por él";
    e) "... la transversalidad que preconizó Kirchner no sólo puso énfasis en los sectores provenientes del PJ, sino que también incorporó a sectores provenientes de otras culturas políticas no peronistas";
    f) "A mi entender, la transversalidad no pone en discusión la preeminencia o no del peronismo. Nadie puede negar la capacidad de retención de votantes que mantuvo el PJ aún siendo derrotado electoralmente",
    g) "... la unidad del PJ no garantiza ganar una elección presidencial como lo demuestran las elecciones nacionales mencionadas y que la superación del aislamiento de una fuerza política, por más numerosa que esta sea, no pasa solamente por construir estructuras frentistas sino en la capacidad de recuperar convocatoria alrededor de una política nacional y popular";
    h) "... la transversalidad reside más en concretar esta convocatoria que en el armado formal de una estructura política";
    i) "... cuando el Jefe de Gabinete - Alberto Fernández - dice "Los viejos modelos de la política se han deteriorado" se refiere a los viejos envases partidarios como el PJ y la UCR";
    j) "... una nueva lógica es la construcción de mayorías parlamentarias y acceso a acuerdos o consensos con partidos políticos que tienen autonomía y no están integrados a un frente";
    k) "... en el pasado todo confluía en un frente o en una organización movimientista, con fronteras definidas y pertenencias pretendidamente durables";
    l) "La realidad actual no exige estas fortalezas amuralladas o esas disciplinas eternas. Para el bien de los partidos, éstos deberán incorporar las distintas demandas de la sociedad, fragmentada, volatilizada o desarraigada";
    ll) "Para no generar debates anacrónicos y para no discutir lo secundario, quizás la transversalidad es un mero movimientismo de nuevo cuño"

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  2. Roberto Páez González19 de octubre de 2010 a las 23:09

    Para empezar a intervenir en este tema, deseo referirme a lo que “María Esther Prado dijo...” utilizando los mismos puntos y letras (aunque solamente me refiero a algunos de esos puntos).

    Estos son mis comentarios:

    a) Entiendo que la hubo, que la hay; que no llegó de la forma en la que se la esperaba. También, que supo perdurar pese a la fragilidad, que supo mejorarse, pero adolece de nuevos límites por el paso del tiempo, porque surgieron decepcionados a los que no alcanzó a entusiasmar y por su profundización, que radicaliza a sus adversarios.

    b) Y, no. Porque el único que existía era el peronismo y después de la muerte de Perón sólo podían existir neoperonismos de hecho. Las referencias a la Década y a la Resistencia, así como a la Actualización doctrinaria son más precisas para los cuadros políticos y la militancia que para las bases de lo que quede del Movimiento como redes de reacción popular. Además, está el hoy y la necesidad de proyectarse en una visión prospectiva.

    e) La transversalidad se impone. Como ocurrió en el 45, si hay una vía que se inventa sólo puede desarrollarse con los aportes provenientes de las diversas experiencias que se encuentran, se aceptan y se reconocen en dicha vía. Puede que predominen en número los de las fuentes peronistas.

    f) De acuerdo. Pero lo que me parece fundamental es la capacidad electoral de la transversalidad; hoy, prepararse para ganar las elecciones de 2011, entendiendo que ese triunfo es el de la profundizacin de los cambios.

    g) La unidad del PJ no puede ser (Peronismo Federal, etc.) pero debe haber unidad electoral transversal, evaluada por el resultado de llevar al gobierno la política nacional y popular.

    h) completamente de acuerdo.

    j) esta lógica me parece más adaptada, cuando sea necesaria, a las realidades provinciales y locales, pero no para la elección presidencial (y del vicepresidente); en la elección de legisladores nacionales, además, es preciso que exista un marco que garantice una estabilidad de gobernabilidad.

    Roberto Páez González
    19 de octubre de 2010

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  3. El tema planteado es mas que interesante, ya que hablar del Movimiento Peronista hoy, implica necesariamente la transversalidad, el peronismo tiene ya mas de 30 años de democracia, en ese marco, entonces, hablar de transversabildad, democratizacion, horizontalidad en la conduccion es mas que correcto, ya queda atras la verticalidad y el partido de masas, se da paso a un campo popular mas democratico con las consignas historicas del peronismo pero con una mirada mucho mas pluralista y democratica, las banderas antimperialistas antimonopolicas y latinoamericanista, encarnan la lucha y el Proyecto actual, buscar aliados en este sentido y sumar, es la tarea militante de la hora. A modo de ejemplo del actual avance historico del peronismo es la CGT, todavia atada a un pasado, util en aquel momento, pero desactualizado en esta realidad, la conduccion de la CGT es corporativa y muy poco democratica, los hechos ocurridos hoy con la muerte de dos militantes del PO demuestran estas contradicciones a las claras, necesitamos de un movimiento obrero, con democracia interna, con libre eleccion de delegados y libre eleccion directa del secretariado nacional, hoy ya no importa si hay una o dos CGT, importa un movimiento trabajador participativo libre pluralista, enmarcado en el campo popular antes mencionado.De todo esto se desprende que el Peronismo actual debe buscar sus aliados estrategicos en este marco conceptual, para tanto, dentro del partido, como afuera de él, dar pelea en todos los frentes, para homogeneizar un Proyecto Nacional fuerte con metas y objetivos claros, mas alla de quien este al frente del mismo, sé que todo este planteo da para mucho mas, es mi humilde aporte para esta discusion politica

    Ricardo Etcharran
    20 de octubre 2010
    Puerto Madryn

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  4. Dividí el comentario en dos partes

    a)De la Fundación al final de siglo:

    La conformación movimientista permitió al Peronismo aglutinar en sus filas expresiones complementarias, cuando no divergentes y enfrentadas hasta el exterminio del otro. Esta ambigüedad política lo ha caracterizado desde su etapa gregaria, la cual parecería no tener fin.

    Si bien el Peronismo está en una continua crisis y sobrelleva en sus espaldas fracasos y traiciones que ponen en blanco sobre negro la no concreción de un nuevo modelo; aún hoy, sigue siendo el ámbito político en el cual, para bien o para mal, se resuelven las contradicciones principales de la sociedad argentina. Fundamentalmente, porque el Peronismo ha sido inclusivo.

    En su etapa fundacional, sumó a las periferias sociales, políticas, culturales, a los marginados de la época. Los trabajadores primero y las mujeres después.

    En los setenta no sólo incorporó a expresiones políticas antes adversarias sino también a minorías sociales que emergían con reivindicaciones específicas, como las que agrupaban a homosexuales. Hubo una nueva transversalidad manifiesta, puesto que los sectores que se incorporaban lo hacían desde sus propias identidades, historias y prácticas, a veces contrapuestas con la del propio Peronismo, pero que creían que ese espacio político era el único capaz de cambiar la realidad argentina.

    A principios de la década de los ochenta, como en el fin del milenio, el Peronismo vivió conflictos importantes que hicieron subsumir ese papel de ámbito de resolución de contradicciones de nuestra sociedad.

    El menemismo tuvo una aproximación ciertamente enfermiza al movimientismo. La impronta neoliberal anidó en el Movimiento político que había nacido para enfrentarlo con la fe que le imprimen los conversos. La conversión exigía una “nueva transversalidad”, encarnar una alianza de clases diferente, donde prevalecieron los sectores económicos dominantes con el aporte electoral de parte de los sectores muy humildes.

    Duhalde no pudo ser la expresión de una nueva transversalidad, no era creíble. Duhalde acompaña a Lúder en el para nada agradable panteón de los candidatos a presidente peronistas vencidos electoralmente.

    Tal vez, como nunca antes, en el año 2003, se cristalizaron en tres ofertas electorales las formas más encontradas de los peronismos; sumadas las tres expresiones, se orillaba el sesenta por ciento del electorado.

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  5. b) El Peronismo del siglo XXI

    La debilidad de asumir con un 22 % del electorado, Kirchner la transformó en su gran fortaleza al construir una nueva transversalidad. Si Kirchner no es peronista, como dicen algunos, lo disimula bien. Kirchner cumplió con algo que el Peronismo fundacional tuvo como premisa, la inclusión de aquéllos cuyos requerimientos no estaban considerados en la agenda oficial: respuestas concretas a los movimientos de Derechos Humanos, reconocimiento político de los movimientos piqueteros y sociales, y también cierta atención para con las aspiraciones de comunidades de pueblos originarios y otros grupos con reivindicaciones específicas (sexuales, ambientales). Los sectores más humildes junto con la clase media baja fueron mejorando en sus condiciones de vida y avalando esta nueva experiencia. El financiamiento de la investigación y la mejora en los ingresos de docentes generaron un acercamiento con un sector tradicionalmente adverso para el Peronismo. En la denominada crisis del campo, un conjunto importante de intelectuales avalaron las posturas del Gobierno Nacional desde una perspectiva plural como la de Carta Abierta.

    El 2008 fue el año de la crisis de esta nueva transversalidad peronista. No obstante, Cristina Fernández revirtió esa derrota con iniciativa, coraje y también tejiendo alianzas políticas indispensables, construyendo la legitimidad de ejercicio como principal eje constitutivo de la política de transversalidad (Ivancich). Las Leyes de Medios Audiovisuales y Matrimonio Igualitario, como la Asignación Universal por Hijos son ejemplos concretos.

    La transversalidad de los primeros dos años ha perdido parte de los sectores sociales que la habían sustentado. Existe la posibilidad de que el Peronismo termine siendo una imagen especular, deformada hasta lo caricaturesco, adquiriendo los valores típicos del Partido del Orden (Duhalde, Solá, Reutemann, De Narvaez, siguen las firmas).

    Como plantea Ivancich, es necesario concretar la convocatoria alrededor de una política nacional y popular, asumiendo que “quizás la transversalidad es un mero movimientismo de nuevo cuño”. No es imposible, tal vez haya que solidificar lazos con sectores del centro izquierda y del “progresismo” que no se sienten peronistas pero que entienden que lo “otro” es la vuelta al pasado, a los noventa (hijos putativos del ‘76). Eso sí, construir desde la certeza de “ser” inclusivos, como en el ’45, el ’73 y el 2003, como siempre debió ser, leyendo y reformulando las demandas, nuevas y pendientes, de la sociedad argentina del siglo XXI, y en particular las de los más humildes y excluidos.

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  6. Roberto Páez González6 de noviembre de 2010 a las 18:17

    (A pesar de publicarlo con varios días de atraso por las razones que todos conocemos, este texto sigue muy vigente. Se publica en dos partes)

    ¿Cómo seguir?
    Es un poco difícil clarificar esto con las mismas palabras. Movimiento, Transversalidad, Frente cobijan diversidades que se unen más o menos, según los momentos; y que tienen tradiciones y suscitan pasiones.
    En vez de rechazar algunas prefiriendo otras, como si no dependiera de la acción en curso, me parece propicio inteligir en las opciones y dilemas que se nos plantean.
    Por dilema entiendo que o ganamos nosotros o gana la la reacción (no es sólo cuestión de nombres, pero la reacción también tiene sus nombres).
    Por opciones entiendo lo que nos es dable escoger, aunque sea con mayores o menores facilidades. Probablemente sea difícil persuadir a muchos con la idea de que el Movimiento Peronista no existe más. Sin embargo, el deceso de Perón cambió elementos fundamentales y la historia ulterior del Movimiento y del país, también.
    El Movimiento persiste en la Sinfonía de un sentimiento. También quieren hacernos creer que existe en las taquillas improvisadas de unos cuantos minoristas y mayoristas desparramados por el territorio nacional. El elemento sinfónico nos pertenece y sus formas de manifestación y de autorreconocimiento nos van a ayudar.
    Pero aunque el Movimiento era bastante vertical, mientras que la Transversalidad se palpa en segmentos entrecortados pero a alturas cercanas, ambos convocan ideas de frente nacional, de policlasismo, de pueblo, de trabajadores, etc.
    Se puede extrañar una columna vertebral como antes fue la del movimiento obrero o la clase obrera peronista en esa marcha “combatiendo al capital”. También es posible disfrutar de un policentrismo militante con lenguajes de nueva conciencia histórica, ya que vivir enseña a vivir. La pertenencia latinoamericanista, la asociación de la justicia social y los derechos humanos, la democracia política y económica, la paz, la lucha de los pueblos por disfrutar del bienestar y rechazar la dependencia, etc. son elementos más nítidos en la visión que muchos más compartimos hoy que ayer.

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  7. Roberto Páez González6 de noviembre de 2010 a las 18:19

    (Segunda parte del comentario)

    Entre estos cambios es preciso orientarse y hacer camino hoy. Se podrán utilizar las rastrilladas que se formaron antes, pero el imperativo es no quedarse en ellas cuando sea necesario crear.
    Perón dijo alguna vez que no era cuestión de tirar todos los días un viejo por la ventana. Eso se aplica a la CGT, recordando, también, que no hay que pedirle peras al olmo. Sin embargo, es necesario hacerle notar a la CGT -y a quien sea- que no puede hacer cualquier cosa. Que no pueden hacer cualquier cosa invocándonos (es decir invocando ese acervo de lucha que costó tanto).
    Los hechos ocurridos con la muerte de Mariano Ferreyra le ponen una materia pendiente al movimiento obrero organizado. De paso, también, hay que decir que la CTA tuvo lo suyo con sus últimas elecciones.
    Lo que importa es que las instituciones de los trabajadores se pongan al diapasón. Y que den el ejemplo de participación, de pluralismo, de compromiso con el campo popular. Con el campo popular concebido con una gravitación de los asalariados, pero con una amplitud solidaria de alcance nacional, contribuyendo lúcida y responsablemente al interés general.
    Sin embargo, el Peronismo ni es todo, ni debe actuar como si fuera todo. “Para homogeneizar un Proyecto Nacional fuerte con metas y objetivos claros” hacen falta al frente dirigentes que ya hayan conseguido una alta credibilidad y –al mismo tiempo- es necesario que sepan invitar e integrar a todo el abanico de los que lucharon y luchan para cerrarle el camino duraderamente a la reacción
    Roberto Páez González
    24.10.10
    París

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